El responsable del café

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Nací en Mahón, isla de Menorca, en 1970. Estudié Delineación y Geografía e Historia, pero ejercí durante años multitud de empleos del más variado pelaje. También frecuenté desde muy joven los ambientes teatrales y culturales de mi isla natal, desempeñándome como actor, cantante lírico, locutor de radio y articulista de prensa. Desde entonces he venido ejerciendo el columnismo y la crítica literaria en numerosos medios, obteniendo en 1994 el premio Mateo Seguí Puntas de periodismo. Poeta oculto, como narrador he publicado las novelas "En algún lugar te espero" (accésit del Premio Gabriel Sijé, 2000) y "Hospital Cínico" (2013), y los libros de relatos "Las espigas de la imprudencia" (Bcn, 2003) y "Domingos buscando el mar" (Premio Café Món de Narrativa, 2007). Cuento además con un puñado de premios y menciones en certámenes nacionales de cuento (Revista Mujer 21, El Fungible, Casa de Andalucía, Francisco Candel, Internacional Max Aub, etc.) y algunos de mis relatos figuran en varias antologías. Desde 2002 vivo y escribo en Hospitalet de Llobregat.

sábado, 12 de julio de 2014

Tardes de café y rosas



         Aunque esta breve novela se publicó en Francia en 2007, todo en ella nos induce a pensar que fue escrita mucho tiempo atrás, por lo menos hace 30 años, cuando la literatura aún se concebía como un ejercicio de creación artística y no como el mero objeto de consumo que hoy ha venido a trivializar hasta extremos alarmantes no sólo el oficio de la escritura, sino que también ha aupado a modo de patético eslogan aquello del “todo vale”. Por ello, cuando a uno le cae entre las manos un libro como éste, su esperanza y su fe en la literatura se regenera con el poder que sólo las grandes obras poseen, reconciliado de nuevo con la utilidad de las palabras.
En el café de la juventud perdida
Patrick Modiano
Anagrama, 131 Pág.
            Es este un libro hermoso en el más amplio sentido de la palabra, lírico y como liviano, lleno de presagios y hallazgos visuales. Sembrado de analepsis y evocaciones de un París que ya no existe -y que quizá no existió nunca-, Modiano se vale de la memoria de diversos personajes que se movieron alrededor de su enigmática protagonista para desgranarnos una suerte de callejero sentimental, cartografiando un pasado íntimo al antojo mismo de sus propios recuerdos.
            Distintas voces van recordando su relación más o menos cercana con Louki, una extraña muchacha que una tarde cualquiera de los 60 irrumpió en sus vidas entrando en el café Condé en el que todos convergían. A modo de investigación, la chica se nos va revelando como un alma perdida en busca de su identidad (tema frecuente en la obra de Modiano), en pos de una libertad que sólo puede acabar en tragedia. Los viejos establecimientos del París utópico de la juventud, los rincones solitarios de una ciudad gastada de tanto pronunciar su nombre, los resquicios quizá imaginados de un tiempo sepultado para siempre, acompañan al recuerdo brumoso de Louki con esa terca humedad que impregna todo lo que resta perdido.
            Pequeña joya de concisión, sensibilidad y maestría narrativa, “En el café de la juventud perdida” es una novela donde la evocación duele y el presente se muestra gris y anodino. Más vale vivir en el sueño.