El responsable del café

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Nací en Mahón, isla de Menorca, en 1970. Estudié Delineación y Geografía e Historia, pero ejercí durante años multitud de empleos del más variado pelaje. También frecuenté desde muy joven los ambientes teatrales y culturales de mi isla natal, desempeñándome como actor, cantante lírico, locutor de radio y articulista de prensa. Desde entonces he venido ejerciendo el columnismo y la crítica literaria en numerosos medios, obteniendo en 1994 el premio Mateo Seguí Puntas de periodismo. Poeta oculto, como narrador he publicado las novelas "En algún lugar te espero" (accésit del Premio Gabriel Sijé, 2000) y "Hospital Cínico" (2013), y los libros de relatos "Las espigas de la imprudencia" (Bcn, 2003) y "Domingos buscando el mar" (Premio Café Món de Narrativa, 2007). Cuento además con un puñado de premios y menciones en certámenes nacionales de cuento (Revista Mujer 21, El Fungible, Casa de Andalucía, Francisco Candel, Internacional Max Aub, etc.) y algunos de mis relatos figuran en varias antologías. Desde 2002 vivo y escribo en Hospitalet de Llobregat.

miércoles, 8 de enero de 2014

Tocado y hundido


"Liquidación". Iván Reguera. Sloper, 2013. 323 pág.

El premio literario Café Món ha llegado a su décimo aniversario respetando las premisas con las que nació. A su acendrada voluntad transgresora, y a su apuesta por autores que difícilmente habrían sido acogidos en una editorial convencional, se le ha unido siempre el interés por una literatura insertada en la actualidad. Y pocas obras están más tristemente cercanas al pulso actual que la nueva novela ganadora, “Liquidación” del bilbaíno Iván Reguera, un descenso sin red al albañal donde la pútrida sociedad del “bienestar” ha ido defecando todo aquello que le estorbaba. Desde el propio y conciso título, la novela anticipa ya la extinción de un mundo que hasta no mucho fue el nuestro, un mundo complacido y amodorrado, expoliado salvajemente por una horda de caníbales a los que votamos previamente en las urnas. La nostalgia de lo perdido, el recuerdo de un tiempo donde la belleza y el arte aún significaban algo, ponen de manifiesto la desoladora realidad que nos envuelve, una realidad de profesionales sin trabajo, de jóvenes sin esperanza, de masa anestesiada ante pantallas planas y sucedáneos de felicidad.
            Luis Dédalo es un veterano y descreído crítico de cine que conoció la época dorada del séptimo arte y que, entre hastío y extrañeza, se ve arrinconado por las nuevas tecnologías hasta perder su trabajo en un periódico, al que ya no le basta el conocimiento cinematográfico de su empleado. Abriéndose paso entre la galopante mediocridad que le rodea, el reseñista se erigirá involuntariamente en la voz crítica de un estado que no puede sino ir a peor. Con la ofensa a cuestas pero con la lucidez cínica suficiente para mantenerle la dignidad intacta, Dédado asistirá a su hundimiento progresivo (que es el hundimiento colectivo de toda una sociedad) mientras va componiendo la arcada simbólica de nuestro presente. El cine de los grandes tiempos será no pocas veces su refugio, su regreso a la oscuridad liberadora de un mundo mejor, la reivindicación del derecho de soñar. Pocos amigos (un productor de TV, un segurata, una prostituta) palian apenas su soledad de hombre a la deriva.
            “Liquidación”, escrita con sencillez y sin rodeos, es una de las radiografías literarias más certeras y directas que se han hecho hasta ahora del mal de nuestros días, una ecografía de la carcoma que tragamos a diario, del asco y de la desesperanza. Un libro necesario.