El responsable del café

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Nací en Mahón, isla de Menorca, en 1970. Estudié Delineación y Geografía e Historia, pero ejercí durante años multitud de empleos del más variado pelaje. También frecuenté desde muy joven los ambientes teatrales y culturales de mi isla natal, desempeñándome como actor, cantante lírico, locutor de radio y articulista de prensa. Desde entonces he venido ejerciendo el columnismo y la crítica literaria en numerosos medios, obteniendo en 1994 el premio Mateo Seguí Puntas de periodismo. Poeta oculto, como narrador he publicado las novelas "En algún lugar te espero" (accésit del Premio Gabriel Sijé, 2000) y "Hospital Cínico" (2013), y los libros de relatos "Las espigas de la imprudencia" (Bcn, 2003) y "Domingos buscando el mar" (Premio Café Món de Narrativa, 2007). Cuento además con un puñado de premios y menciones en certámenes nacionales de cuento (Revista Mujer 21, El Fungible, Casa de Andalucía, Francisco Candel, Internacional Max Aub, etc.) y algunos de mis relatos figuran en varias antologías. Desde 2002 vivo y escribo en Hospitalet de Llobregat.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El tiempo de los emperadores extraños

Ante el inminente estreno de la película de Gerardo Herrero "Silencio en la nieve", basada en la novela de Ignacio del Valle "El tiempo de los emperadores extraños", he recordado la reseña que publiqué entonces de tan buen libro en la revista digital "Ariadna". Del Valle ha ido confirmándose desde entonces como uno de los narradores más interesantes del momento.
Aquí aquella reseña:


         La geografía literaria es un hecho quizá poco casual. Si en los sesenta hubo una explosión de autores andaluces (los popularmente llamados narraluces) y en los 80, con la normalización lingüística, la hubo de escritores gallegos, vascos y catalanes, desde inicios de esta década estamos asistiendo a una proliferación de autores asturianos, la mayoría de los cuales escriben en castellano o han sido ampliamente traducidos de su lengua natal al español. Un caso singular sería el de Xuan Bello que, escribiendo directamente en una lengua aún incomprensiblemente maldita a nivel institucional, llegó a todo el país a través de su brillante “Historia universal de Paniceiros”. De un tiempo a esta parte han ido despuntando en el panorama escritores asturianos tan válidos como Pepe Monteserín, Rafael Reig, Eugenia Rico, Ricardo Menéndez Salmón, amén de un buen número de poetas jóvenes. A todos estos debe incluirse también al novelista Ignacio del Valle (Oviedo, 1971), que con cinco novelas a sus espaldas y varios premios se ha ido abriendo camino en el difícil ascenso literario.
         Su última obra, “El tiempo de los emperadores extraños” es una novela de corte más convencional que las anteriores, cocinada con los ingredientes necesarios para atrapar a muchos lectores, pero escrita con oficio y evidente solvencia, elementos que algunos autores han olvidado en aras de las millonarias cifras de ventas. Para ello, del Valle nos sitúa en un escenario cien por cien novelesco: el frente de Leningrado, en pleno crudo invierno del 43, cuando la División Azul andaba tirando tiros contra el ejército ruso en pago al apoyo de Hitler a Franco durante la guerra civil. En medio de la tormenta climatológica y humana se cometen varios crímenes con extraños indicios rituales y un gris soldado español debe investigarlos.
         Del Valle posee gran habilidad para perfilar aspectos psicológicos y describir escenas donde historia y ficción van de la mano. El absurdo de la contienda, la deshumanización de los personajes (que no excluye ni al mismo protagonista), y la sinrazón de los crímenes cometidos por una mente depravada envuelve toda la novela con un velo de misterio, al tiempo que preludia el inminente desastre. Un libro, en definitiva, bien escrito y bien contado, que es ya mucho decir en un panorama cada vez más cargado de novelas mediocres que, sin embargo, se nos venden poco menos que como obras maestras.