El responsable del café

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Nací en Mahón, isla de Menorca, en 1970. Estudié Delineación y Geografía e Historia, pero ejercí durante años multitud de empleos del más variado pelaje. También frecuenté desde muy joven los ambientes teatrales y culturales de mi isla natal, desempeñándome como actor, cantante lírico, locutor de radio y articulista de prensa. Desde entonces he venido ejerciendo el columnismo y la crítica literaria en numerosos medios, obteniendo en 1994 el premio Mateo Seguí Puntas de periodismo. Poeta oculto, como narrador he publicado las novelas "En algún lugar te espero" (accésit del Premio Gabriel Sijé, 2000) y "Hospital Cínico" (2013), y los libros de relatos "Las espigas de la imprudencia" (Bcn, 2003) y "Domingos buscando el mar" (Premio Café Món de Narrativa, 2007). Cuento además con un puñado de premios y menciones en certámenes nacionales de cuento (Revista Mujer 21, El Fungible, Casa de Andalucía, Francisco Candel, Internacional Max Aub, etc.) y algunos de mis relatos figuran en varias antologías. Desde 2002 vivo y escribo en Hospitalet de Llobregat.

sábado, 27 de agosto de 2011

Abrimos el café

El café fue durante mucho tiempo algo así como el ágora humilde del pueblo, el lugar caliginoso donde se discutía, se opinaba, se discrepaba, se reforzaban amistades y se acumulaban los enemigos, una placenta con veladores y camareros de pajarita desde cuyos ventanales se observaba la vida exterior con cierto desapego y espíritu crítico. La tertulia, tan española, se transformó en el caldo de cultivo de artistas diversos, la mesa camilla de los ociosos, la sala de estar de cierta bohemia, el patio de luces de los chismosos o el simple refugio de los jugadores de cartas. Cafés emblemáticos, tertulias famosas y tertulianos de oficio ha habido muchos, hoy desgraciadamente de capa caída, inmersos como estamos en esta corriente individualista y cibernética que, creo, nos aleja muchas veces del pálpito real de la vida, de la calle, de la necesaria confrontación de sosegadas opiniones.
Curiosamente el blog ha venido a sustituir, a su modo, parte de la finalidad del café y sus tertulias. Sigo prefiriendo el cara a cara y el humo de la taza dando vueltas por las mesas, pero la finalidad puede ser la misma. Aquí abrimos hoy un blog básicamente cafetero y literario, un blog de libros y literatura. ¿Otro? Pues sí, otro. Durante mis muchos años como reseñista y crítico literario he tenido que presenciar con fastidio como muchos buenos autores, y no pocos libros excelentes, se quedaban en la sombra, atascados en el silencio siempre injusto de las linotipias, pisoteados por las caballería chillona de los grandes sellos y el despliege mediático de los autores consagrados. Aquí no va a pasar. Hablaremos de los que lo merezcan y también de aquellos que se hayan ganado un silbido, de autores olvidados, de libros raros, de clásicos e imprescindibles. Poco a poco, sin prisas, agobios ni guiones previos. El café está abierto. Pasen y lean.